Santo del Mes: San Francisco de Asís

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San Francisco de Asís - Mystic Attitude

Introducción:

San Francisco de Asís nació en Asís, Italia en el año 1182. Es una de las figuras más importantes en la historia del cristianismo. Trascendió gracias a sus logros, historia y personalidad. Dado que fue el fundador de la Orden Franciscana y lideró un movimiento de renovación dentro de la religión católica. Este movimiento estaba basado en el amor por Dios, la fraternidad entre los hermanos y la pobreza. Esto tuvo especial repercusión entre las clases populares y gracias a sus logros fue una de las figuras más veneradas en la Edad Media.

Historia:

Fue el hijo de un próspero mercader llamado Pietro di Bernardone. Perteneció a una familia de la burguesía y por ello nació en la riqueza. Era común en la época que los hijos trabajaran en la misma profesión que su padre y por ello desde joven, Francisco ayudó a su padre en el comercio mostrando así su inteligencia y su capacidad en este ámbito.

En relación con su contexto, la ciudad estaba en conflicto para reclamar su autonomía del Sacro Imperio. Con el apoyo de los nobles de Asís, en 1201 comenzaron una guerra contra Perusa en la cual Francisco participó. A causa de este hecho, en 1202 fue encarcelado durante un año.

Se dice que frente a un viaje a Apulia escuchó una voz que le indicaba que debía volver a Asís. Desde ese entonces que comenzó a tomar otra postura en el mundo terrenal y se vinculó en profundidad con la pobreza. Estuvo en comunidad con pobres y enfermos renunciando así a sus bienes terrenales. A su vez, fue partícipe de la reconstrucción de la capilla de San Damián dado que recibió un mensaje divino donde se le indicaba que debía formar parte de su reparación.

Pero este nuevo estilo de vida no fue bien recibido por su padre, quien estaba preocupado por la pérdida de su patrimonio. Tampoco por sus allegados quienes lo rechazaron, juzgándolo de loco. Su padre lo encadenó en un calabozo del cual su madre terminó liberándolo. Su padre respondió a este hecho acudiendo a las autoridades civiles, pero Francisco se rehusó diciendo que no formaba parte de la misma. El asunto quedó en manos de la autoridad eclesial donde Francisco proclamó a Dios como su verdadero Padre y, en consecuencia, el obispo lo aceptó en brazos.

En 1210, el Papa Inocencio III aprobó su modelo de vida basado en la sencillez y el amor a Dios, otorgándole así el permiso para predicar. Así sus adeptos fueron aumentando y formó lo que se conoce como la Orden Franciscana. También fundó la rama femenina de la orden conocida como Las Clarisas. Ya para el año 1215, la orden se extendió por España, Italia y Francia. A su vez, el Concilio de Letrán adquirió el estatus legal necesario para reconocer canónicamente a la orden.

En 1219, viajó a Oriente para predicar su mensaje, donde alertó a los soldados de las cruzadas a no realizar ningún ataque, ya que había recibido un mensaje de Dios. Estos se burlaron de él y en la siguiente batalla, fue una gran pérdida para los soldados de las cruzadas. Muchos de ellos abandonaron su puesto para transformarse en frailes menores.

En 1221, la conocida Tercera Orden, que permitía a hombres y mujeres vivir bajo la palabra del Evangelio y Francisco como predicador, obtuvo su estatus legal. En 1223 se redactó una segunda versión de la misma. Gracias a ello, la orden franciscana pasó a miembros como el hermano Elías y el cardenal Ugolino, futuro Papa Gregorio IX. Fue así como San Francisco pudo vivir en retiro y paz. Durante este período se dedicó a la oración y al aislamiento. Oró para recibir la Pasión de Jesús, la cual fue otorgada recibiendo las señales de crucifixión. Pasó sus dos últimos años de vida en Asís, bajo el cuidado de sus allegados. Murió el 3 de octubre de 1226.

Oración Simple de San Francisco:

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Oh Maestro, que no busque yo tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
y muriendo se resucita a la vida eterna.